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julio 2010

Soy Atea y sigo siendo una buena persona

Hay cosas tan absurdas que son redimibles, creíbles y lo peor necesarias, la religión a mí parecer es una de ellas, confieso que a pesar de que nunca me dieron la opción de elegir una religión  fui bautizada como católica sin saber que significaba aquello. Así que de pequeña era muy devota a esta religión, asistía a misa todos los domingos, rezaba todas las noches,  el padre Francisco Robles era un mini Dios para mí, agregándo además que estudie en un colegio San Franciscano que nos obligaba y nos enseñaba los gajes del oficio católico y que a mí hasta el momento me encantaba, digo hasta porque un día nos visito a mi hermana y a mí una encantadora joven a la que aún recuerdo con mucho afecto, Yelitza, ella nos enseño otra manera de ver y entender a un Dios, era Testigo de Jehová y gracias a ella pude conocer algo más de lo que se nos es inculcado, su visita era semanal y leíamos los proverbios y capítulos de la Biblia, a partir de esta lectura analizábamos y discutíamos lo que a nuestro parecer pensábamos, todo era perfecto hasta que teníamos que comenzar a ir a las misas o encuentros que ellos realizaban pues Yelitza ya no nos visitaría más,  en el transcurrir del tiempo poco a poco se fue desvaneciendo ese idilio emocional con esta religión, comenzaron a surgir desapegos al igual como lo había sentido una vez por el catolicismo.

Bien, para ese entonces ya tenía dieciséis años y estaba un poco desilusionada de las religiones,  pues de lo poco que había vivido comencé a creer y a verificar que las religiones más que unirnos nos  han separado a lo largo de toda su historia, del catolicismo y de los testigos de Jehová comprendí que cada quién tiene su Dios le pone un nombre y le hace su ofrenda, cuestión que respeto mucho hasta que sus creencias comienzan a discriminar a otras.

Por eso comencé a no creer en el Dios que me imponían sino el que mi mente aguardaba, que no era parecido a ninguno de los dos que había conocido, mi Dios no estaba en una cruz, no se había sacrificado por nosotros y no prometía un final catastrófico en un apocalipsis, sólo estaba en aquellos momentos en que lo necesitaba y me daba un espacio de libre de pensamiento, no me obligaba a ir a un altar pues siempre estaba conmigo, además en su transcurrir este Dios me fue llevando a preguntarme la razón y el porqué de su existencia o de su no existencia, empecé a dudar si más allá de él existe la benevolencia de las personas o del simple interés económico e ideológico de unos pocos y quizá por algo dicen que “La iglesia es tan buen negocio que hay una en cada esquina”.

Acá cito a Mario Benedetti

“Yo no sé si Dios existe, pero si

existe, sé que no le va a molestar mi

duda.”


Duda, que hoy en día me cataloga de agnóstica, de loca y quizá a veces hasta de mala persona, pero realmente considero que no me hace falta un Dios ni una religión para ayudar al prójimo o poner mi otra mejilla,  es algo que elegí no por simple capricho de llevarle la contrariedad a muchos de mis conocidos sino algo que la razón me obliga.


Debo dudar de lo que he creído, debo refutar lo expuesto, debo oponerme a lo impuesto, suponer que quizá hay algo más, arriesgarme a que me digan loca, esa es mi teoría de vida. Pues:

“Ustedes  no cuestionan lo que

creen. Yo debo”

Hipatía

“No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.”

José Saramago


La religión sólo ha servido para

fomentar la ignorancia


 

PD: Les dejo con el tráiler del último film de Amenábar “Ágora”

La tolerancia es algo que las religiones nos han robado

El Papa Honorio III había dicho alguna vez:

-Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdió a los hombres.

No cabe duda

Die Religión… Sie ist das Opium

des Volkes/ La religión es el opio de

los pueblos

Karl Marx

Y de los que dicen en que “en algo hay creer”, pues de creer:

Creo en las buenas personas sin importar su religión

Creo en hacer el bien sin mirar a quién

Creo en la tolerancia y en la diversidad de pensamiento

Creo en lo que me rodea

Creo en que algún día de ser tan diferentes todos seremos iguales


Nunca fui tan religiosa, como aquel

día que deje de creer en las

religiones


Cocinar es una pasión

 

De pequeña recuerdo que siempre me encantó cocinar, no sé si exista una razón lógica o quizás genética para esto, pero me parece tan maravilloso lo que se puede hacer en una cocina, para mí es como si te convirtieras en un especie de mago que tiene mil y un combinaciones para poder hechizar a cualquiera, logrando esparcir olores que pueden desatar la mayor de las pasiones, hilando la mejor de las texturas para el mayor deleite, conquistando sabores que encantarían hasta el ser más aguerrido.

Cocinar es descubrir un mundo nuevo cada vez que se enciende una hornilla, es como agregar una parte de ti que va a ser digerida, por eso es una PASIÓN, pasión que llega a ser palpable en cada corte que haces, en cada especie que agregas porque sacias la mayor de las necesidades como también el mayor de los placeres.


Si algo está muy claro, es que

más que en una cama en

una cocina se hace el verdadero

amor

Cocinar nos hace bien incluso más que COMER

Les digo un secreto:

¡Los buenos cocineros resultan ser

los mejores amantes!

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