De pequeña recuerdo que siempre me encantó cocinar, no sé si exista una razón lógica o quizás genética para esto, pero me parece tan maravilloso lo que se puede hacer en una cocina, para mí es como si te convirtieras en un especie de mago que tiene mil y un combinaciones para poder hechizar a cualquiera, logrando esparcir olores que pueden desatar la mayor de las pasiones, hilando la mejor de las texturas para el mayor deleite, conquistando sabores que encantarían hasta el ser más aguerrido.

Cocinar es descubrir un mundo nuevo cada vez que se enciende una hornilla, es como agregar una parte de ti que va a ser digerida, por eso es una PASIÓN, pasión que llega a ser palpable en cada corte que haces, en cada especie que agregas porque sacias la mayor de las necesidades como también el mayor de los placeres.


Si algo está muy claro, es que

más que en una cama en

una cocina se hace el verdadero

amor

Cocinar nos hace bien incluso más que COMER

Les digo un secreto:

¡Los buenos cocineros resultan ser

los mejores amantes!

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