Cortometraje

Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta “L’année dernière à Marienbad”, ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.”

Julio Cortázar

Es difícil agregar o intentar escribir algo luego de este texto de Cortázar (Hay que ser bien idiota), pero lo que sí es cierto y espero que hayan visto el maravilloso cortometraje, es que últimamente vamos por la vida como grandes eruditos de la historia, jugando a ser dioses (aquellos que “todo lo saben y todo lo juzgan”) defendiendo nuestras opiniones y afamadas críticas, y aunque sé muy bien que nada es perfecto, no está de más “a veces” ser un poquito (bastante) idiota para así dejarse llevar por los sentidos y abandonar en la mesita de noche la racionalidad (esa que tantos dolores nos da) para poder entonces “entusiasmarnos por cada cosa que a uno le guste” como lo dijo mi amado cronopio, porque a la larga cada entusiasmo es encontrar un mundo lleno de pequeños momentos de ¡VIDA!



MOMENTOS, MOMENTOS… la

construcción perfecta de nuestro

presente, las ruinas de nuestro

pasado, y la virtud de “nuestro”

futuro. MOMENTOS


Nohemí Ramírez

Fotografía Victoriano Izquierdo

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