Vivo en un mundo asediado de tecnología, innovación, ciencia y grandes avances pero también de miseria, egoísmo, vanidad, e inundados de esa supuesta “verdad” que tanto nos duele y nos hiere. Nos obligan a elegir entre la realidad o la realidad, ya no hay cabida para los sueños, para la utopía, para creer que todos, tú, ellos, nosotros, yo podamos ser distintos, ¡felices! que volvamos a soñar y salir de este sistema que no sólo provoca el consumo sino que nos consume poco a poco.

El ser humano en el siglo XXI es un ser inconforme con lo que es, rechaza ser humano, detesta la humanidad, se impide sentir y ser vulnerable, necesita ser competitivo, una máquina, amerita corazas para lograr sus objetivos, objetivos que te aseguran morir feliz con casas, carros y dinero que no podrán, no podremos nunca disfrutar.

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