Hace mucho, ¡Mucho! no escribía con el sentimiento con el que lo estoy haciendo ahora, quizá es porque me leí como hace tiempo no lo hacía y me doy cuenta que soy mi propia luz en el pantano (mi propia esperanza) es por esta razón que decidí escribirme, sí a mí, a la Nohemí del futuro (y espero que seas menos dramática).

Te cuento querida: Estás en México, tienes 28 años, no has tenido muy buenos días a nivel sentimental (pero te vas acercando a los treinta y sabes que siempre pasa), llegaste de la playa hace dos días y el cambio de clima hizo que te diera asma (una de cal y una de arena), sin embargo gozas de buena salud, viste dos películas hermosas, las dos te movieron el “alma”, una de ellas te hizo dar cuenta que hace mucho que no ves (abrazas) a tu familia desde hace tiempo y que la extrañas lo suficiente como para que te de miedo a que quizá un día te olviden (supongo que es parte del drama), trabajas mucho (no te disgusta), sigues pensando que la soledad es un bien adquirido aunque a veces lo padezcas, en líneas generales ¡Estás muy bien!

Pero piensas, piensas y piensas mucho, tienes que relajarte, liberarte, desestresarte. Sigue arriesgándote en todos los sentidos, siempre algo saldrá mal lo sabemos, pero valdrá la pena equivocarte, no te llenes de cosas materiales, al fin y al cabo no valen la pena porque la vida debe caber en una maleta, disfruta del momento, sigue cocinando, sigue aprendiendo, sigue escribiendo, sigue conociendo amigos que con los años permanezcan, pero sigue y recuerda ¡Reír para que nada ni nadie nos duela!

Si seguiste esta filosofía de vida, reirás con esto que ahora escribo, si no, si no llorarás y sabrás que todo pasa.

PD: Si necesitas un órgano recuerda que donaste óvulos, busca a un posible donante en Argentina.

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